martes, 9 de marzo de 2010



El olor se expande con

putrefacta dulzura...

cierras los ojos y todo se apaga.

Sin poder escuchar sus pasos

absorves un poco de miedo,

escandaloso placer.

Ella nuevamente se descontroló

y lo ocultó,

Ella nuevamente se descontroló

y lo purgó,

porque cuando cierras los ojos

no hay nadie.

Sin volver a creer,

sólo mueres un poco más.

Allá lejos brilla la luna

entre miles de fantasmas.

Sonries al conocer el mal

sin fuerza, ni corazón.
.

1 comentario:

  1. Hola Amy,
    Mirar el mundo é imitar su giro
    ante la necesidad de dar un vuelco
    es como remar contra la corriente
    el cuerpo cansado termina por ser
    arrastrado cuesta a bajo
    Mirar nuestros propios
    anelos enmudecer, siempre
    terminará mostrando el mal

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